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Mostrando entradas con la etiqueta Instantes. Mostrar todas las entradas
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Ando buscando un amor que me quiera como soy.

Yo quiero un amor de esos que la vida misma se encarga de sorprenderte con su encuentro, de esos que cuando menos te lo esperas e imaginas aparecen tal como magia y te endulzan el alma, esos que te cambian radicalmente la rutina, que te hacen pensar que estás viviendo la escena de una película  mas romántica del mundo.

Un amor con el que pueda dormir profundamente y despertar ansiosa por ver su rostro, que me haga sentir segura sólo estando a su lado, que sus brazos me parezcan escudos invencibles donde nada malo pueda pasarme, que cualquier día de la semana a cualquier hora nos parezca perfecto para salir a pasear y que camine victorioso tomándome de la mano, mostrándole al mundo que es el hombre más feliz del mundo porque tiene mi corazón, mis mañanas, mis tardes y mis noches.

Que ese amor recorra el perímetro de mi rostro, que lo admire y se haga mil preguntas sobre él en su mente, que me despierte por las mañanas con el aroma a café que me preparó como me gusta, que sepa cuáles son las cosas que disfruto hacer, cuales las que no tanto y las recuerde como si fueran de él.

Un amor, con el que pueda hablar horas, de cualquier cosa, de cine, de platillos, de política, del amor, de literatura, de historia, del porque nos amamos, de la vida, de la naturaleza, de la libertad, de la lucha,que compartamos nuestros puntos de vista, de nuestras formas tan distintas o no de ver la vida y nuestra existencia.

Ando buscando ese amor que me ame cuando uso un lindo vestido de noche  pero también cuando ando de pijamas con mi pelo despeinado.. Que un beso mío lo haga sentir en calma o completamente enloquecido, que ame respirar mi aroma, que ame la forma rara en la que estornudo y la gran distracción de la que padezco. Que no se canse de decirme que me quiere, que soy hermosa, que soy su mujer. Ese amor que anda por ahí, en alguna parte de este mundo, tal vez, también buscándome a mí.

Ando buscando un amor que me quiera como soy.

Nostalgia...Tengo ganas de llorar y no puedo.


¿Alguna vez tuviste ese deseo irrefrenable de llorar? ¿Alguna vez no has tenido el valor para quedarte en un sitio? ¿O el deseo de permanecer allí, pese a todo y aún con todas las lágrimas a tus espaldas por la tonta idea, tonta, de creer que serías feliz? ¿Por qué a veces ir en busca de las cosas bonitas son tan difíciles? ¿Por qué he de quedarme esperando? ¿Por qué tengo que perderme las locuras de la vida que desactivan la razón y agudizan sentimientos que se creían perdidos? Tengo ganas de llorar y no puedo, ese nudo en el estómago y la mudez que se ha posado en mi garganta me indican que, ante la primera lágrima, no habrá marcha atrás. Será por eso que necesito varios segundos para derramar la primera y horas, muchas horas para que mis ojos se cansen y digan: ¡basta!



Quiero aprender lo que de verdad significan las miradas y las sonrisas.


El silencio es piadoso y prudente y guarda secretos profundos.
Quiero aprender todos los secretos que guarda el silencio.
Quiero aprender lo que de verdad significan las miradas y las sonrisas...

Todos los sentimientos que una vez perdí los recuperé.

Todo volvió a su cauce... 
Todos los sentimientos que una vez perdí los recuperé. 
Cogí un barco y los pesqué donde una vez los tiré. 
Los cogí y los guardé en un sitio secreto, bajo llave. 
Donde nadie me los cogiera y volviera a jugar con ellos. 

Donde yo pudiera mostrarlos si quisiera. 
Donde la única que tiene la llave soy yo.
Es un lugar perfecto, hecho a mi manera. 
Porque soy yo la dueña de todo eso.

Allí donde mi imaginación hecha a volar para después volver
 y plasmar mis historias en papel y que la gente lo lea y vea
 que cada uno puede tener su sitio secreto. 
Ese lugar donde podemos guardar recuerdos e historias...
 para soñar y dejarse llevar por la magia de saber plasmar lo que se siente.



Hace mucho rato nadie se queja, nadie llora, nadie pregunta.

Sentada aquí, puedo ver la sombra bien definida de una nube que pasa justo encima de mí. En los árboles cercanos, puedo ver los pájaros que se posan en sus ramas, como mirándome, para luego irse cantando. Por algunos instantes sentí que la gente que pasaba a mi alrededor me veía y sonreía, sin abrir los labios, para luego seguir su camino. Siento alegría. No sé por qué, pero por encima de cualquier dificultad, siento alegría. Siento, de vez en cuando, que soy el centro de la atención de buenos mensajes. Siento que soy la destinataria de buenas nuevas, aunque no sepa, por ahora, cuáles son. Al abrir la puerta, siento una brisa que en vez de soplar, me susurra algo. Veo La hamaca en el patio; se mueve como si hubiese sido usada para agradar a alguien. Hace mucho rato nadie se queja, nadie llora, nadie pregunta. A todos les ha dado por leer, por sonreír, por descansar en la hierba, por dormirse con la ventana abierta, como dejando de lado el miedo a la vulnerabilidad descubierta.  Parece que estoy en un paréntesis mágico, en un oasis, sin espejismos, que invita a aprovechar este minuto, esta hora, esta vida.

Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado.


Es necesario correr riesgos. Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado. Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.
Pero quien presta atención a su día, descubre el instante mágico. Puede estar escondido en la hora en que metemos la llave en la puerta por la mañana, en el instante de silencio después del almuerzo, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros. La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a afrontar muchas desilusiones…., pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.
Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar atrás -porque siempre miramos hacia atrás- oirá que el corazón le dice: “Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida”. Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado. en “A orillas del río Piedra me senté y lloré”
✿*¨*•.¸❤ PAULO COELHO ❤¸.•*¨*✿


La ternura está en aquello que parece pequeño pero que se hace grande en el corazón.


La ternura es un sentimiento grande y noble que engrandece a las personas. Hay muchas cosas y situaciones que despiertan ternura: la inocencia o la candidez de un niño, las personas desvalidas, el sufrimiento, el dolor... Decimos que se puede hablar con ternura, mirar con ternura, abrazar con ternura. Ternura es ser sensible ante las situaciones del otro. La ternura es el arte de “sentir” a la persona, al ser humano en su totalidad. El beso sincero, el apretón cálido de manos, el abrazo inesperado, una mirada llena de cariño que nos dice: ¡estoy aquí, puedes contar conmigo! La ternura parece por momentos olvidada. Tendríamos que revivirla pues es lo que logra que nuestros días y nuestra vida pasen de ser un mero transitar a ser inolvidables. La Ternura es la fuerza más humilde, y sin embargo la más poderosa, para cambiar el mundo. No es debilidad, no es flaqueza, sino fuerza que surge sólo en un corazón libre, capaz de ofrecer y recibir amor. Es la manifestación de dos exigencias fundamentales del corazón: desear amar y saber ser amado. Es la capacidad que tiene cada ser humano de dar lo mejor de si, para recibir como única recompensa la felicidad del otro. Es el respeto, el reconocimiento y el cariño expresado en la caricia, en el detalle sutil, en el regalo inesperado, en la mirada cómplice, en el abrazo entregado y sincero. La ternura es la expresión más serena, bella y firme del amor y está en aquello que parece pequeño pero que se hace grande en el corazón.



Que difícil es poner punto final a una historia de amor.



Claro que no estoy sola,
 detrás de esa puerta esta la felicidad esperando por mí,
lo difícil de reunirme con ella es cruzar el umbral del olvido...
Las cajas llenas de recuerdos que están amontonadas a mis espaldas, 
tienen mi nombre escrito y siento como si me sujetaran, sin embargo, 
el aire tiene olor a derrota irrevocable y el piso esta todo inundado de lágrimas y dolor.
¡Las paredes curtidas de este espacio desierto, 
no tienen ya ni un mínimo espacio para que yo escriba tu nombre una vez más,
por las ventanas hace tiempo que no pasa la luz de la esperanza!
Me encojo de hombros, me siento confusa...
¿Es aquí de veras donde quiero quedarme?
¿Es aquí donde quiero gastar mis días?
Afuera la soledad me aguarda con una sonrisa y aquí adentro, 
la sombra de tu adiós me rodea de tristeza.
¿Porqué es tan difícil cambiar todo este dolor por una nueva ilusión? 
¡Que difícil es poner punto final a una historia de amor inconclusa, 
que difícil es... Remendar mi corazón!

La Soledad.


La vida es tan solo un instante construido por instantes.

El tiempo transcurre inexorable y cada vez a mayor velocidad y no quiero malgastarlo desalentándome por ello, ya que el tiempo seguirá transcurriendo inexorablemente y cada vez a mayor velocidad.

Elijo, pues, abrir mis ojos y exprimir cada instante que la vida me regala.
No me permito quedarme sentada junto a la ventana viendo cada atardecer pensando que es otro menos y añorando los que ya pasaron, cuando la verdad es que, justamente, éste es el más importante de todos los vividos, ya que es el que realmente evidencia que estoy viva y que estoy aquí.

No quiero malgastar el tesoro de la vida, acumulando tiempo muerto en la biografía de mi alma cuando todavía sigo viva.

¡Claro que sé que el tiempo se agota! Y así empezó siendo desde el mismo día en que nací, así era cuando construía mis castillos en la playa, así cuando me enamoré tantas veces, así cuando trazaba tantos planes de futuro desde aquella atropellada juventud que brotaba por cada poro de mi piel. Pero entonces no me planteaba que el tiempo pasa rápido, sino que vivía como si todo fuera para siempre.

Y, sin embargo, el tiempo podría haberse esfumado detrás de cualquier risa, de cualquier pupitre, de cualquier castillo de arena junto al mar. Pero no era consciente de ello, tan solo, era consciente de cada momento que vivía.

Me gusta mirar hacia atrás de vez en cuando, porque mi experiencia vital es mi mayor erario para seguir caminando y, de tanto en tanto, está bien refrescar la memoria y recolocar las cosas. Pero no quiero anclarme en el pasado que tanto me dio y tanto me enseñó, sino apoyarme en él para tomar impulso desde donde estoy.

Vivir el presente, sin tiempo, sin esperar mucho más del futuro que lo que nos aguarda en el instante siguiente. Evidentemente, no puedo evitar ir siempre un paso más allá; no puedo evitar hacer planes para futuros un tanto más lejanos, pero intento que esos proyectos jamás se conviertan en una venda alrededor de mis ojos que me impida ser consciente del momento presente.

No sé por cuantos instantes permaneceré aquí, pero pienso vivir cada uno de ellos. Y no quiero vivirlos como si fueran el último, eso jamás. Quiero vivir cada uno como si fuera el que es, el de ahora, el de este momento.

Si pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor, o paso mis días haciendo planes para un futuro que ni siquiera sé si llegará, me pierdo la magia de este tiempo en el que cada día amanezco a la vida nuevamente. Lo mejor está por llegar... tal vez. Aunque creo que lo mejor es, sencillamente, ser consciente de mi Ahora.

No quiero desperdiciar mi tiempo pensando en que se me acaba.
La vida es tan solo un instante construido por instantes cotidianos. Y en ese momento fugaz, hasta caben los sueños.

Por eso, labro cada uno de esos momentos con un sueño en la mirada, sabiendo que, de hacerse realidad, será también instante a instante, con cada parpadeo, y desde el presente.

Eso aprendí. Y no quiero ser tan estúpida como para olvidarlo.


El tiempo anda en mi contra..

Ultimamente siento eso..que el tiempo anda en mi contra..Siempre que encuentro lo preciso para decir mi tiempo se acabo...Siempre ando con la palabra justa en el momento equivocado...¿Sera que estoy lenta para reaccionar o que el tiempo se me pasa rápido? Quién sabe...


Unidos valemos mucho; por separado no somos nada.

Como una vela que se consume,


poco a poco, pero a la vez crea juguetonas formas con su llama. 


De un color como el del hueso,


la cera que se derrite y resbala hasta posarse sobre mis manos. 


Está caliente; se enfría y se queda quieta para siempre.


Nuestras vidas son lo mismo. 


Ardemos durante una pequeña fracción de tiempo, 


efímeras notas de luz que se pierden. 


Y al momento ya somos esa cera que se escurre.


Tenemos tan poco tiempo para vivir, que si parpadeas te lo pierdes. 


Un segundo de luz no vale nada, al igual que una persona sola; 


juntos hacemos más que iluminar la oscuridad, damos calor,


el calor de las vidas, nuestras vidas. 


Unidos valemos mucho; por separado no somos nada,


nos extinguimos rápidamente como la luz de las velas.


Tan solo juntos tenemos sentido.


Hoy vuelve a llover.

Por un segundo pensé que la primavera había llegado para quedarse. Por un minuto imaginé mi vida con sol. Por una hora creí que la luz era eterna. Por un día sentí que llegaba el calor. Hoy vuelve a llover. Creo que se ha parado el mes.


Por un segundo pensé que la primavera había llegado para quedarse. Por un minuto imaginé mi vida con sol. Por una hora creí que la luz era eterna. Por un día sentí que llegaba el calor. Hoy vuelve a llover. Creo que se ha parado el mes.


Los sentimientos no se controlan porque lo digamos párate.

No existen recetas mágicas para superar una ruptura en tres días o para volver a enamorarte en una semana. No es tan fácil pasar página. Los sentimientos no se controlan porque le digamos "Párate". Suele decirse con el ánimo de estimular a la otra persona para que le de un giro a su vida y animarla a que se olvide de las experiencias desagradables. No tengo ninguna duda de que casi siempre se invoca esta expresión con buenos fines y mejores intenciones. Pero en el simple hecho de pasar página, te puedes encontrar con que esa hoja que parece a simple vista tan inofensiva y delicada, se convierta en el filo de una cuchilla tan fina y afilada que sea capaz de desgarrar el tejido de la piel con solo rozarla. En ese preciso instante tenemos que pararnos a la lavar y desinfectar la herida, a curarla, para luego vendarla , mientras vamos tirando del carro de la vida. Ya nada será igual que antes, porque cada gesto repercutirá en esa herida, y algo tan simple como sentarnos a la mesa, coger la cuchara y ponernos a comer, nos recordará que tenemos una herida y si tropezamos la misma nos dolerá de nuevo.

No existen recetas mágicas para superar una ruptura en tres días o para volver a enamorarte en una semana. No es tan fácil pasar página. Los sentimientos no se controlan porque le digamos "Párate". Suele decirse con el ánimo de estimular a la otra persona para que le de un giro a su vida y animarla a que se olvide de las experiencias desagradables. No tengo ninguna duda de que casi siempre se invoca esta expresión con buenos fines y mejores intenciones. Pero en el simple hecho de pasar página, te puedes encontrar con que esa hoja que parece a simple vista tan inofensiva y delicada, se convierta en el filo de una cuchilla tan fina y afilada que sea capaz de desgarrar el tejido de la piel con solo rozarla. En ese preciso instante tenemos que pararnos a la lavar y desinfectar la herida, a curarla, para luego vendarla , mientras vamos tirando del carro de la vida. Ya nada será igual que antes, porque cada gesto repercutirá en esa herida, y algo tan simple como sentarnos a la mesa, coger la cuchara y ponernos a comer, nos recordará que tenemos una herida y si tropezamos la misma nos dolerá de nuevo.


En esta vida hay tiempo para todo.


Tengo calma, esa calma me la da el corazón y el sentimiento. Hace algunos días me dijo una amiga: "Deberías luchar por lo que quieres, háblale todos los días, demuéstrale que lo quieres, búscalo". Fue ahora que me detuve a pensar eso y me di cuenta que hay algo en mi corazón que me da tranquilidad. No se que pasará después y qué pasará conmigo y con lo que siento... pero de algo estoy segura: Que en esta vida hay tiempo para todo, tarde o temprano hay tiempo para todo. Tiempo para pensar, tiempo para dejarse llevar por la pasión y solo escuchar al corazón, tiempo para enojarse con la vida por hacernos la vida misma complicada, tiempo para llorar por las cosas que queremos, tiempo para luchar por aquello que esperamos desde hace mucho tiempo y tiempo para ser feliz... el tiempo sobra. Me va a sobrar el tiempo para poder pensar bien, me falta tanto por aprender que quiero jugármela habiendo pensado bien lo que quiero. No me quiero dejar dominar por la maldita desesperación y la estúpida ansiedad que solo me priva de vivir los momentos lindos y malos como se merecen. Ya es tarde para pensar en lo difícil, recuerdo todos los días mi dolor y por esa razón quiero aprender a ser feliz.

En esta vida hay tiempo para todo.

Me levantare y no mirare que es lo que falta, sino todo lo que tengo.


Me levantare y no mirare que es lo que falta, sino todo lo que tengo. De eso se trata vivir. De aprender a querer hasta lo mas insignificante de lo que nos forma. No cerrare mis ojos. Me quedare bajo este cielo lleno de estrellas, que iluminaran mi noche. Mis sueños vuelven a mí. y escucho a lo lejos una melodía que me hace sonreír. Vuelvo una vez más, quiero renacer. Quiero matar a cada uno de los miedos que tengo, para poder caminar sin tropezar nunca mas. Percibo luces, y se que en mi interior hay muchas más. Cada gota de sangre que derrame hoy, es una señal que me recuerda que no debo ir por ese camino. Tengo todo el tiempo que necesite, solo me falta entregarme por completo a esta fantasía de vivir con alegría. El sol quiere aparecer y yo aun sin dormir. No siento cansancio, no siento miedo. Siento ganas de correr, escapar por el cielo. Me orientare como pueda. Dejare caer desde lo más alto todos esos recuerdos que me hacen mal, y vomitare cada vez que sea necesario el dolor mezclado con miedo de sentirme perdida. Cuando me siento desahuciada, siempre alguien aparece, compartiendo mi dolor. Y hoy podré dar una mano, para caminar por el abismo, sin buscar saltar. Luchare con todo lo que se me presente, mientras que no sea mi reflejo porque hoy por hoy es mi peor enemigo. Aunque confieso que quiero encontrar el método para dejar de sentir temor frente a el (mi reflejo), y poder darle mi espalda para que vea que mis ojos no le dan importancia…Aquí estaré hasta que deba partir. Mis ganas no me harán alejarme, ni quiero hacerlo. No será el mejor escenario, pero es donde empezara la función. Débil, asustada pero con ganas de vivir.


Si una noche el teléfono te despierta, no dejes de contestarlo.


El dolor Irrumpe, nos bandea de un lado a otro, nos acerca y nos separa. Nos atrapa, nos aisla. Nos sorprende, nos conquista, nos convence. Y, algunas veces, y sin previo aviso, nos golpea con violencia y de forma inesperada desaparece. A nuestro lado, surge entonces, el silencio, el vacío. Las palabras se ahogan en la desesperación; porque el dolor busca ser compartido pero no quiere ser aliviado. Y la convulsión transforma el ahora en el ayer, y el mañana en agonía. No sabemos esquivarlo, no podemos ignorarlo y no queremos aceptarlo. Por eso, si un día a las tres de la madrugada tienes ganas de dar los buenos días, no esperes a que amanezca. Si una noche el teléfono te despierta, no dejes de contestarlo. No renuncies a un paseo porque esté lloviendo, a encender un fuego porque sea verano o a un momento porque haga frío. Porque no hay nunca un instante mejor que el ahora, ni un tiempo más cierto que el presente. Y ahora, estamos, aquí. Y hoy, mi cielo se cubre de lágrimas.




 (Esta presentación de PowerPoint me la regalo  Ester espero les guste.)


La vida es frágil. (Gracias Ester por el regalito)

El amor y la magia, no tienen rostro, ni voz, hasta que aparecen y nos cambian la vida.


No se requiere de habilidades especiales para estar bien, tampoco hace falta una vida de ensueño. Lo importante es el amor de nuestros seres queridos, de los pocos, pero fieles amigos, la pureza de los niños, la belleza de lo natural, la salud… Hay infinidad de instantes y de cosas que nos ocurren en nuestra vida cotidiana, las cuales nos gratifican. Cualquiera puede hacer magia, con una sonrisa, una mirada, una caricia, una palabra, esas acciones que consiguen hacer posible lo que parecía imposible.
El amor y la magia, no tienen rostro, ni voz, hasta que aparecen y nos cambian la vida. Podemos hacer magia casi a diario descubrir nuestras artes y cultivarlas. Sin ilusiones ni trucos, hacer magia con lo que se tiene y reír, si uno cree, si tiene fe en lo que ve, entonces es real, solo hay que abrir los ojos y mirar la magia que la vida nos regala día a día. Muchas veces buscamos soluciones ilusorias y no existen fórmulas mágicas, eso solo ocurre en la ficción…La vida en si misma está llena de magia, de misterios, de sorpresas, de sueños, de encuentros inesperados, también de desencuentros. Sería fantástico ser magos por un día, pero nada nos garantiza que algo o alguien nos quiten el encantamiento, la ilusión, el amor, la vida. No creo en las soluciones mágicas… Pero, si creo que, en ocasiones, el amor suele ser mágico y eterno mientras dura...


Porque no hay nunca un instante mejor que el ahora, ni un tiempo más cierto que el presente.

La vida es frágil.
Irrumpe, nos bandea de un lado a otro, nos acerca y nos separa. 
Nos atrapa, nos aisla. Nos sorprende, nos conquista, nos convence.

Y, algunas veces, y sin previo aviso, nos golpea con violencia
 y de forma inesperada desaparece.

 A nuestro lado, surge entonces, el silencio, el vacío.
 Las palabras se ahogan en la desesperación;
porque el dolor busca ser compartido
 pero no quiere ser aliviado.

Y la convulsión transforma el ahora en el ayer,
 y el mañana en agonía.
No sabemos esquivarlo,
no podemos ignorarlo y no queremos aceptarlo.

Por eso, si un día a las tres de la madrugada
tienes ganas de dar los buenos días,
 no esperes a que amanezca.

Si una noche el teléfono te despierta, no dejes de contestarlo. 
No renuncies a un paseo porque esté lloviendo,
a encender un fuego
  porque sea verano o a un momento
 porque haga frío.

Porque no hay nunca un instante mejor que el ahora,
 ni un tiempo más cierto que el presente.
Y ahora, estamos, aquí.
Y hoy, el cielo se puede convertir en  lágrimas.


Quiero tener carencias qué solucionar, tristezas qué recorrer, apetitos qué satisfacer.

Quiero lo suficiente… tal vez menos.
 Quiero una respuesta…a veces, 
para quedar con alguna intriga encantadora que me mantenga
 pensando por días.
 Quiero decir lo que siento, a veces, 
para darle la vuelta y escribirlo de la mejor manera que pueda ser leído, absorbido, asumido como verdad. 
Quiero una sonrisa, sólo a veces, 
para comprender que no es gratis, que no es inexorable sólo quererlo.
 Quiero radiantes rayos de sol, a veces,
 para, durante los días grises, cultivar la nostalgia y recibirlos plenamente, 
con el frío moribundo en mi pecho. 
No lo quiero todo, no lo quiero siempre.
   Quiero tener carencias qué solucionar, tristezas qué recorrer,
 apetitos qué satisfacer. 
Quiero seguir sintiendo lo placentero que puede llegar a ser la vida,
 sabiendo que parte de ese placer es la aventura de su persecución por caminos tortuosos, espinados; sabiendo que, aunque merecerlo nunca es la carta de triunfo,  llevamos la mitad del éxito por dentro, 
sólo esperando que la otra mitad aparezca… 
sólo a veces.

Sólo si nos arriesgamos seremos libre internamente.


En algún momento debemos dejar de pensar y empezar a actuar de lo contrario, corremos el riesgo de quedarnos en el mundo de los sueños para siempre. Se puede uno deslizar por la vida sin entregarse enérgicamente a ella. No exponerse a los fracasos, a los errores, a las decepciones, a los azares adversos, al dolor, eso es una decisión, pero arriesgarse es perder pie por un tiempo, pero no arriesgarse es perder la vida por completo. Arriesgar es desprenderse de lo conocido y seguro y aspirar a algo que creemos que es mejor que lo que poseemos en la actualidad, o por lo menos, necesario para sobrevivir. "Sólo si nos arriesgamos seremos libre internamente… o por lo menos ya estamos en el camino porque es en esos momentos de riesgo es donde nuestra mente se abre y nuestro corazón crece."

Sólo si nos arriesgamos seremos libre internamente.